Reclamar una factura impagada paso a paso

Reclamar una factura impagada paso a paso - Andrés Jiménez

Saber cómo reclamar una factura impagada permite actuar antes de que el retraso termine afectando seriamente a la liquidez del negocio. Cuando un cliente no paga, conviene avanzar con orden: comprobar la deuda, intentar una solución amistosa y dejar constancia de cada paso antes de valorar la vía judicial.

No todos los impagos nacen de una negativa definitiva. A veces existe un error administrativo o una dificultad temporal. Sin embargo, esperar indefinidamente tampoco protege los intereses del autónomo o de la empresa.

Revisa la factura y acredita el trabajo realizado

Antes de reclamar, hay que confirmar que la factura está correctamente emitida, ha vencido y responde a un producto entregado o un servicio efectivamente prestado.

La documentación disponible será fundamental si el cliente discute la deuda. Conviene reunir:

  • La factura emitida y su justificante de envío.
  • El contrato o presupuesto aceptado.
  • Los pedidos, albaranes o partes de trabajo.
  • Los correos relacionados con el encargo.
  • Los justificantes de entrega o finalización.
  • Cualquier comunicación en la que se reconozca el importe pendiente.

Una factura aislada puede no acreditar todos los detalles de la operación. El contrato, los correos y los justificantes permiten demostrar mejor el origen de la deuda y el cumplimiento por parte del acreedor.

Empieza con una reclamación amistosa

La primera comunicación debe ser clara, profesional y concreta. Puede realizarse por correo electrónico o teléfono, aunque resulta recomendable dejar constancia escrita.

El mensaje debería identificar la factura, indicar su importe y fecha de vencimiento, y conceder un plazo razonable para realizar el pago. Si el cliente propone pagar en varios plazos, el acuerdo debe documentarse por escrito.

No conviene comenzar con amenazas que puedan cerrar una negociación todavía posible. La firmeza resulta compatible con un tono correcto y puede facilitar una solución rápida.

Si el cliente no contesta o incumple el acuerdo alcanzado, habrá que avanzar hacia una reclamación formal.

Cuándo enviar un burofax

El burofax con certificación de contenido y constancia de entrega permite demostrar qué se reclamó, en qué fecha y a qué destinatario se dirigió.

El requerimiento debe incluir los datos del acreedor y del deudor, las facturas pendientes, el origen de la deuda, el importe reclamado y un plazo final para pagar. También puede advertir de que, si persiste el impago, se estudiarán otras acciones.

El burofax no garantiza que el cliente pague, pero aporta una prueba relevante del intento de reclamación. Además, una reclamación extrajudicial correctamente realizada puede tener efectos sobre la prescripción de la acción, por lo que su contenido debe redactarse con cuidado.

No es la única vía fehaciente posible. Dependiendo del asunto, también pueden utilizarse otros medios que permitan acreditar la recepción y el contenido de la reclamación.

Intereses de demora y costes de cobro

En las operaciones comerciales entre empresas o profesionales, el acreedor puede tener derecho a cobrar los intereses pactados. Si no existe un acuerdo específico, puede aplicarse el interés legal de demora previsto en la normativa contra la morosidad cuando se cumplen sus requisitos.

La ley también reconoce en estas operaciones una cantidad fija de 40 euros por costes de cobro, además de otros gastos acreditados que superen esa cantidad. Estas reglas no se aplican del mismo modo a todas las relaciones jurídicas, especialmente cuando el deudor es un consumidor.

El tipo legal de demora se publica semestralmente. Por ello, los intereses deben calcularse con el porcentaje correspondiente al periodo reclamado, evitando aplicar una cifra desactualizada o no prevista para ese tipo de operación.

Procedimiento monitorio para reclamar una factura impagada

Cuando la negociación y el requerimiento formal no dan resultado, el procedimiento monitorio permite reclamar deudas dinerarias de cualquier importe que sean líquidas, determinadas, vencidas y exigibles.

Para reclamar una factura impagada mediante este procedimiento deben aportarse documentos que acrediten la relación comercial y el impago. Pueden servir las facturas, contratos, albaranes, certificaciones, correos y otros justificantes.

Una vez admitida la petición, el juzgado requiere al deudor para que pague o se oponga. Si no paga ni presenta oposición, puede abrirse la vía de ejecución. Si se opone, el asunto continuará por el procedimiento declarativo correspondiente.

La petición inicial puede presentarse sin abogado ni procurador. No obstante, su intervención puede resultar necesaria en la oposición o en la posterior ejecución, dependiendo de la cuantía y de la fase procesal. Contar con asesoramiento desde el principio ayuda a evitar una reclamación mal documentada.

Cómo recuperar el IVA de una factura no cobrada

Un impago puede obligar al negocio a ingresar un IVA que todavía no ha recibido del cliente. La normativa permite modificar la base imponible cuando el crédito reúne los requisitos para considerarse incobrable.

Para recuperar el IVA al reclamar una factura impagada deben respetarse plazos y condiciones concretas. Entre otros pasos, será necesario registrar la deuda, realizar una reclamación por un medio admitido, emitir una factura rectificativa y comunicar la modificación a la Agencia Tributaria.

Los plazos no son iguales en todos los casos. Para contribuyentes que no tengan la consideración de gran empresa, la normativa permite optar, en determinados supuestos, por esperar seis meses o un año desde el devengo. Después existe un plazo específico para emitir la factura rectificativa.

Dejar pasar estas fechas puede impedir la recuperación del impuesto, aunque la factura siga pendiente. Por eso conviene estudiar la situación fiscal desde los primeros meses del impago.

Cuándo conviene acudir a un abogado

No todas las deudas requieren una demanda inmediata, pero el asesoramiento profesional resulta recomendable cuando el importe es relevante, el cliente niega el encargo o existe riesgo de insolvencia.

También conviene consultar cuando se aproxima el plazo de prescripción, faltan documentos, hay pagos parciales, se discuten trabajos adicionales o el deudor anuncia que se opondrá.

En Andrés Jiménez analizamos la documentación, la situación del deudor y las implicaciones fiscales del impago. El objetivo es elegir una actuación proporcionada, sin iniciar trámites innecesarios ni dejar que la deuda pierda posibilidades de recuperación.

Puede ampliarse la información relacionada con la morosidad en nuestro artículo sobre los registros de solvencia en España.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *