En los últimos tiempos, la Seguridad Social en España ha intensificado su vigilancia sobre ciertas figuras laborales. Por ejemplo, está instando a la conversión obligatoria al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) a aquellos trabajadores que, aun realizando actividades por cuenta ajena, presentan características propias del trabajo autónomo. Hoy, en el blog de Andrés Jiménez explicamos por qué la Seguridad Social impulsa la conversión a autónomos en nuestro país.

La Seguridad Social impulsa la conversión a autónomos: ¿Quiénes son los afectados y por qué?
Esta medida busca regularizar situaciones de «falsos autónomos» y garantizar la correcta cotización de estos trabajadores, así como el cumplimiento de sus obligaciones fiscales.
¿Qué perfiles están siendo objeto de esta reconfiguración?
Principalmente, la Seguridad Social está poniendo el foco en dos grupos:
Por un lado, los Trabajadores autónomos económicamente dependientes (TRADE).
Se trata de una figura regulada por la Ley 20/2007, de 11 de julio, del Estatuto del Trabajo Autónomo (LETA). Para ser considerado TRADE, el trabajador debe percibir al menos el 75% de sus ingresos de un único cliente.
Además, no debe tener trabajadores a su cargo ni subcontratar parte de su actividad. A su vez, debe disponer de infraestructura y recursos propios para realizar su trabajo.
Aunque los TRADE gozan de ciertos derechos laborales similares a los de los asalariados (como vacaciones, descanso semanal y festivos remunerados, o indemnización por rescisión de contrato injustificada), siguen siendo autónomos y, por tanto, deben cotizar en el RETA.
La Seguridad Social verifica que estas relaciones contractuales cumplan con los requisitos para ser consideradas TRADE y no encubran una relación laboral por cuenta ajena.
Por otro lado, los autónomos societarios. Son aquellos socios de una sociedad mercantil que realizan una actividad económica o prestan servicios para la misma y ostentan el control efectivo de la sociedad.
La normativa vigente establece que estos individuos deben cotizar en el RETA, independientemente de si tienen o no un contrato laboral con la sociedad.
La Seguridad Social ha estado analizando la participación social y las funciones desempeñadas por estos socios para asegurar su correcta afiliación y cotización al régimen de autónomos.
Las sentencias del Tribunal Supremo han respaldado en diversas ocasiones la obligatoriedad de cotizar en el RETA para los autónomos societarios, aunque han habido debates sobre la aplicación de bonificaciones como la tarifa plana.
¿Por qué la Seguridad Social impulsa la conversión a autónomos?
El objetivo principal de la Seguridad Social es combatir la figura del «falso autónomo» y asegurar que todos los trabajadores cotizan al régimen que les corresponde.
La existencia de falsos autónomos implica diversas consecuencias graves.
Por un lado, es un fraude a la Seguridad Social. Las empresas que contratan falsos autónomos evitan el pago de las cotizaciones sociales que corresponderían a un trabajador por cuenta ajena. Esto supone un ahorro significativo para ellas pero una pérdida de ingresos para la Seguridad Social.
Por otro lado, la precariedad laboral. Los falsos autónomos carecen de los derechos y protecciones laborales de los trabajadores por cuenta ajena. Es decir, un salario mínimo, indemnización por despido, desempleo, vacaciones pagadas, etc. Todo ello los deja en una situación de mayor vulnerabilidad.
A su vez, se produce una competencia desleal. Las empresas que recurren a los falsos autónomos pueden ofrecer precios más bajos al reducir sus costes laborales. Este hecho genera una competencia desleal con aquellas que sí cumplen con la normativa.
La Seguridad Social utiliza diversas herramientas para detectar estas situaciones, como la inspección laboral y el cruce de datos. Una vez detectada una irregularidad, puede obligar a la empresa a dar de alta al trabajador en el Régimen General y a pagar las cotizaciones atrasadas con recargos y multas.
Implicaciones para los trabajadores y las empresas
Para los trabajadores, la conversión a autónomo implica asumir las obligaciones y responsabilidades inherentes a esta figura. Entre ellas, el pago de la cuota de autónomos, la gestión de impuestos (IVA e IRPF) y la asunción del riesgo de su actividad. Aunque en el caso de los TRADE se reconoce cierta protección, no se equipara a la de un asalariado.
Para las empresas, significa adaptar sus modelos de contratación y asegurar que las relaciones laborales se ajustan a la normativa vigente. El incumplimiento de estas obligaciones puede derivar en importantes sanciones económicas y responsabilidades legales.
En definitiva, la Seguridad Social impulsa la conversión a autónomos para garantizar la equidad y la sostenibilidad del sistema, asegurando que cada trabajador cotice de acuerdo con la naturaleza real de su actividad.