Concurso de acreedores exprés

Concurso de acreedores exprés - Andrés Jiménez

Parece que la crisis del coronavirus sigue azotando a las empresas españolas. Se estima que durante los primeros seis meses de 2021 han sido más de 3.100 las empresas que han presentado concurso de acreedores en España. Una cifra preocupante que supone un 79% más que los solicitados en las mismas fechas de 2020. Una figura para hacerlo es el concurso de acreedores exprés, del que hablamos hoy en Andrés Jiménez.

¿Qué es un concurso de acreedores exprés?

Un concurso de acreedores exprés es un concurso introducido en 2020 en la modificación de la Ley Concursal, cuya característica principal es poder declarar el concurso y concluirlo en el mismo acto.

Es decir, es un concurso de acreedores en el que la empresa no tiene ningún activo en su balance que liquidar.

Para que pueda producirse un concurso de acreedores exprés, los solicitantes deben presentar toda la documentación al juez, quien declarará la conclusión del mismo siempre que se cumplan una serie de premisas.

Por un lado, que no haya masa activa suficiente para siquiera cubrir los gastos propios del procedimiento. Por otro lado, que no exista la posibilidad de realizar acciones para la reintegración. Finalmente, que no haya calificación de concurso culpable ni responsabilidad de terceros.

Quién puede solicitarlo

Puede solicitar un concurso de acreedores exprés cualquier empresario o autónomo cuyo negocio o emprendimiento se encuentre en situación de insolvencia, careciendo de bienes o cuando éstos tienen un valor residual.

Diferencias con el concurso de acreedores ordinario

Se trata de un proceso más rápido y económico que el concurso ordinario, en el que no existe la figura del administrador concursal. Esto implica que no se ejecuta la fase de calificación.

Es un juez el encargado de dictar en el mismo auto la apertura y cierre del concurso, extinguiendo la sociedad y el cerrando la hoja registral.

Además de declararse en el BOE, se debe inscribir el cierre de la empresa en el Registro Público Concursal y publicarlo en el tablón de anuncios del juzgado.

Sin duda, es un procedimiento más eficiente para este tipo de actos. Permite aligerar la carga de los juzgados y da una solución más rápida a los empresarios en apuros.

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