Nuevo impuesto de plusvalía

Nuevo impuesto de plusvalía - Andrés Jiménez

Tras años de protestas por parte de la ciudadanía y varias sentencias del Tribunal Constitucional, se ha anulado el antiguo impuesto de plusvalía municipal. Por su parte, el Gobierno acaba de aprobar y publicar en el BOE el Real Decreto-ley 26/2021, que regula el nuevo impuesto de plusvalía que afectará a las ventas, donaciones o herencias de viviendas.

En este artículo de Andrés Jiménez explicamos los puntos clave para entender las novedades de este tributo.

En qué consiste el nuevo impuesto de plusvalía

El anterior cálculo de la plusvalía se consideraba en muchos casos incorrecto, abusivo y una doble tributación. Por eso, era necesario, como mínimo, una revisión del mismo.

El modelo propuesto para el nuevo impuesto de plusvalía tiene varias finalidades. Por un lado, evitar que los ayuntamientos dejen de recaudar el tributo cuando aplique. Por otro lado, limitar su pago únicamente en los casos que corresponda. Así, si la venta de un inmueble no genera beneficios, no se deberán pagar impuestos por la transacción.

De este modo, la nueva plusvalía recoge dos formas diferentes para su cálculo, entre las que el contribuyente podrá elegir.

La primera de ellas, permitirá el cálculo a través de coeficientes en base al valor catastral del terreno. El Ministerio será el encargado de fijar los nuevos coeficientes y mantenerlos actualizados según la realidad inmobiliaria. Por su parte, los ayuntamientos podrán corregir a la baja dichos coeficientes, nunca superando los máximos publicados por el Gobierno.

En este caso, los coeficientes aplicados tendrán en cuenta la situación económica del momento de adquisición de la vivienda, gravando menos en los años más complicados del mercado inmobiliario.

A fin de evitar la especulación inmobiliaria, las ventas a corto plazo contarán con un gravamen más elevado. En concreto, si entre la compra y la venta del inmueble transcurren menos de un año, se aplicará una penalización con un coeficiente de 0,14 por encima de la establecida.

La segunda alternativa se basa en calcular la base imponible a través diferencia entre el valor de compra de la vivienda y el de venta.

Para esta opción, el tipo impositivo no podrá superar el 30%. Éste se aplicará únicamente a la parte proporcional del valor catastral del suelo sobre el total y no al total de la ganancia.

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